Este es el tercero, un relato sobre el “trabajo” en la prision, hay que darse cuenta de como funciona el sistema de reclusorios en nuestro país. En verdad es indignante.

Trabajar de lo que sea

Entre las contradicciones de la cárcel una más: casi nadie trabaja, pero si no fuera por el trabajo de los presos, la cárcel no se movería

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Grupo Reforma

Ciudad de México (28 de enero de 2009).- Una de las noticias que ha causado más risa y burlas aquí, fue la de que el Gobierno del Distrito Federal anunció que se obligaría a trabajar y estudiar a todos los presos.

Dejando de lado cualquier otra consideración, simplemente hay que preguntar: ¿en dónde van a trabajar 40 mil personas que, además, en su mayoría no quieren hacerlo?

Casi nadie quiere hacer nada: es el reino de la holganza, del ocio y la indolencia. Quienes más trabajan son los más adictos, los que por 5 pesos, para un “toque” o una “piedrita” son capaces de lo que sea. Lo que sea: dejarse golpear, golpear a alguien, cargar cubetas con agua o hacerle una felación a quien se deje, y si es en público mejor, porque así cobran un poco más entre el auditorio.

A la inmensa mayoría se les acusa de delitos por cantidades inferiores a los 5 mil pesos. Para ellos estar aquí es el mejor de los mundos.

Aquí tienen donde dormir, mal, pero tienen un lugar, aunque sea de día. Tienen donde comer, muy mal, pero gratis, y así no mueren de hambre.
Aquí la droga es barata y permitida. Aquí no tienen que hacer nada, y se pueden pasar el día a sus anchas. Sin embargo, los presos son los que mueven la cárcel. Hay una minoría, que no llega al 10 por ciento, que sí trabaja y son los que hacen que la cárcel funcione, pues el personal es insuficiente.

Son presos los que limpian, los que hacen labores de mantenimiento, los mensajeros, los auxiliares, los que hacen la comida, los que la reparten, ¡los que cuidan!, los que mueven expedientes.

Y son los reos los que mueven la cárcel… con todo lo que eso implica en componendas, arreglos y corrupción.

Así es que entre las contradicciones de la cárcel una más: casi nadie trabaja, pero si no fuera por el trabajo de los presos, la cárcel no se movería.

Tal vez sigas pensando que no existo. Ese es uno de los riesgos de nuestra época: ya no sabemos lo que es real y lo que es virtual.

Pero, te puedo asegurar que aquí, en la cárcel, todo es real. Brutalmente real.

Continua: La banda sigue operando
Entonces, ¿los enviamos a su “paraíso terrenal”? Un lugar donde no trabajan, consiguen drogas “legalmente”, les dan de comer, un lugar donde dormir, donde cometen crímenes impunemente, “al fin que ya están en la cárcel” ¿verdad? Insisto, me hacen pensar seriamente en estar a favor de la pena de muerte.

Para relajarse un poco (o relajarme) después de tanta indignación y a falta de una buena imagen (pues no logre encontrar nada alusivo) les dejo un video que aunque divertido, realmente alude al tema (aunque no tiene mucho que ver con la vida en la prisión, pero aplica igual)

:El Optimista:
Fuente: Periódico Reforma                     Gracias a: Lic. Mario de la Garza Marroquín

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